Última Edición. 15ª Edición
Discurso de D. Enrique Cerezo. Presidente de EGEDA

Señora Presidenta de la Comunidad de Madrid, Señora Ministra de Cultura. Queridos amigos.

Como siempre, me gustaría agradecerles a todos su presencia en esta decimoquinta gala del Premio Cinematográfico José María Forqué. Quiero agradecer especialmente la presencia de la Ministra de Cultura y el apoyo que este ministerio presta a las actividades de Egeda, así como el respaldo que prestan a nuestras actividades la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital, que nos  ayudan siempre en nuestras labores de promoción del cine, sobre todo, en la celebración de este Premio. Quiero felicitar también, en nombre de EGEDA, a todos los candidatos y premiados de esta noche. Especialmente y con admiración, a Julio Fernández, ganador de la Medalla de Oro de EGEDA y un hombre sin cuyo trabajo nos habríamos perdido muchas de las grandes películas que ha dado el cine en los últimos años.

Esta noche queremos recordar y celebrar un gran año de cine. Porque este año que se cierra y cuya temporada de premios iniciamos hoy aquí ha sido uno de los mejores que se recuerdan, no sólo por la calidad de sus películas sino por el respaldo y el apoyo que el público les ha dado.   Nuestro cine atraviesa por uno de sus mejores momentos y eso se refleja en los datos: según Nielsen, el cine de producción nacional ha recaudado un 35% más que en 2008, superando los 100 millones de euros. Y su cuota de mercado, el pasado mes de diciembre, alcanzó nada menos que el 45%. Estos datos han sido posibles gracias a muchas y muy diferentes películas: superproducciones históricas como Ágora; comedias como Pagafantas, Spanish movie o Fuga de cerebros; tragicomedias policíacas como El secreto de sus ojos;  dramas como Los abrazos rotos o El baile de la Victoria; animación como Planeta 51 o terror zombi con Rec 2.

Y ahora que he hablado de cifras y he hablado de títulos, permitidme hablaros de gente. De la gente que hace cine. De los miles de personas y familias que viven por, para y del cine en nuestro país: guionistas, atrezistas, eléctricos, ayudantes de dirección, de producción, figurinistas, maquilladores, peluqueros, actores, directores, cámaras… El trabajo y la ilusión de todos y cada uno de ellos hacen posible que podamos disfrutar de estas y otra muchas películas. Y creo que todos estaremos de acuerdo en que todo trabajo merece recibir una retribución justa que no entiendo por qué se niega sistemáticamente a los empresarios y los trabajadores de la cultura desde variadas instituciones y sectores de la sociedad. Los derechos de propiedad intelectual, cercenados constantemente en este país, forman parte de la retribución de nuestro trabajo y nos permite seguir creando contenidos culturales.

Los escandalosos datos de descargas ilegales en España suponen un gran lastre para nuestra industria cultural, y un mal ejemplo para el mundo. Una industria que, no lo olvidemos, aporta un gran porcentaje al Producto Interior Bruto de nuestra economía y que da trabajo a miles de personas.

Por eso, el acceso gratuito a la cultura, sin respeto a los derechos de propiedad intelectual, atenta gravemente contra el modelo cultural e hipoteca su desarrollo, su riqueza y su diversidad. Estos denostados y pisoteados derechos son la herramienta que permite la correcta explotación de nuestras obras en beneficio de la futura creación cultural. El desarrollo de la sociedad de la información no puede producirse sin una protección real y efectiva de estos derechos, porque la creación de los contenidos es su base y a todos nos corresponde velar por su cumplimiento: A NOSOTROS, proveedores de contenidos para la Red (e incluyo aquí a músicos, cineastas, periodistas y tantos otros), porque con ello nos estamos jugando una forma de vida. A LAS AUTORIDADES GUBERNAMENTALES Y PARTIDOS POLÍTICOS, pues una parte importante de nuestra identidad, nuestra economía y nuestro acervo cultural se encuentra en grave peligro. Pero también  A TODOS AQUELLOS que escuchan música o ven cine o leen libros porque quizás, en un futuro no muy lejano, ya no habrá nada que merezca la pena disfrutar en la Red, porque nadie producirá nada.

Será muy difícil recuperarse de los estragos ocasionados por años de tolerancia que han permitido que se piense que obtener ilícitamente productos culturales a través de Internet es un derecho de todos. Pero necesitamos pensar que aún estamos a tiempo de hacer algo.

El pasado 8 de enero fue aprobado en Consejo de Ministros el Proyecto de Ley de Economía Sostenible, donde, como todos saben, se incorpora una Disposición Final que incluye las medidas a adoptar contra la piratería de contenidos en Internet. Un esfuerzo loable del Gobierno y del Ministerio de Cultura para afrontar por fin esta asignatura pendiente.

EGEDA valora positivamente la inclusión, por primera vez en España, de medidas para la lucha contra la piratería en Internet en una norma con rango de Ley. Sin embargo, debemos ser prudentes y seguir trabajando para conseguir que este proyecto se convierta definitivamente en Ley y, una vez que lo haya hecho, comprobar la eficacia de las medidas propuestas.

Los grupos políticos que conforman nuestro arco parlamentario no pueden ni deben pasar por alto el enorme valor que la cultura en general, y el cine en particular, poseen como activo estratégico para el país, y deben llegar a un consenso que permita su protección y su pervivencia en lugar de utilizarla como arma arrojadiza. En este sentido, estamos seguros de que va a imperar la responsabilidad de todos para alcanzar en este punto de la Ley un auténtico y duradero pacto de Estado.

El primer paso está dado. No perdamos la senda. Nos estamos jugando mucho. Y nos lo jugamos todos.

Concluyo agradeciéndoles, una vez más, su compañía en un día tan señalado para nosotros. Gracias a los patrocinadores y colaboradores que nos apoyan cada año y sin los cuales este premio no tendría la importancia que ha conseguido. Y gracias a Televisión Española, que siempre ha estado y siempre estará apoyando al cine español.

Os esperamos a todos el año que viene. Muchas gracias.

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